19 dic. 2012

POSTALES DE UNA VIDA 2 Anécdotas y curiosidades


Primera gira por Uruguay. 

Annus Horribilis

      1915 fue un año de luces y sombras para Gardel. Sobre todo de sombras.

           Por desavenencias con Giusseppe Tagini, atravesaba una racha sin poder grabar discos desde 1912. Este bache discográfico recién llegaría a su fin en abril de 1917 cuando Max Glücksmann vuelve a darle la oportunidad de editar, junto a Razzano. A pesar de ese interín sin discos el dúo Gardel-Razzano cosechó múltiples éxitos y su popularidad iba en ascenso, y a comienzos de 1915 realizan la primera gira internacional, por Uruguay, donde se presentaron como cantores nacionales (ante la prensa Carlos algunas veces se declaraba uruguayo, y otras argentino). 

           Poco después se concreta la posibilidad de emprender una segunda gira internacional, esta vez por Brasil, con la exitosa Compañía Dramática Rioplatense, para actuar en "Los Mirasoles", la obra más famosa de Julio Sánchez Gardel.

Sin embargo el viaje tenía para Carlos un inconveniente: la imperiosa necesidad de regularizar su situación legal. Aunque él pudo tramitar sus documentos al cumplir la mayoría de edad, lo cierto es que nunca lo hizo, y ya en plena edad adulta, aún seguía sin papeles. Al parecer hasta entonces utilizaba una cédula de identidad falsa, que lo daba como nacido en Avellaneda, gracias a la intervención de Alberto Barceló, intendente de dicha ciudad, y Cristino Benavídes, jefe de la policía bonaerense.

           En agosto Gardel solicitó una Cédula de Identidad argentina, en la comisaría de La Plata (M. Iñiguez y R. Ostuni)Presentó una libreta de enrolamiento y una fe de bautismo (¿acaso gestionadas por el comisario Cristino Benavídes?) e inventó su nacimiento en dicha ciudad, el 11 de diciembre de 1887, indicando unos padres falsos, Carlos Gardel y Berta Gardel. Benavídes firma como testigo en este trámite, da su domicilio: calle 53 esquina con 2, mientras que Gardel puso como dirección calle 2 Nº 1013; en ambos casos se trata de la misma vivienda pues ésta hace esquina entre 53 y 2, y lleva el número 1013.

Primera gira por Brasil.

El día 13 de ese mes retiró su cédula donde se lo declara argentino, nacido en La Plata. De este modo, y ya sobre el límite del tiempo, consigue los documentos que el 17 de agosto le permiten embarcar en el SS Infanta Isabel con rumbo a Brasil. El Dr. Juan Fenoglio nos explica que, si bien tenía una libreta de enrolamiento falsa, el cantor requería de la cédula para salir, debido a que los indocumentados (como era su caso) debían tramitar sus papeles en el Registro Civil en vez de en la policía.

SS Infanta Isabel traslada a Gardel hasta Brasil.
           Un día después que zarpara el barco, llega a La Plata el informe de antecedentes de la División de Investigaciones de Buenos Aires: se descubre que las huellas dactilares pertenecen a "El Pive Carlitos", quien está sindicado como estafador por medio del cuento del tío, una especie de engaño que consiste en solicitar dinero (para poder hacer un viaje o cualquier otra excusa), con la promesa de devolver una cantidad varias veces superior al monto prestado. De lo que hay total certeza es que esta documentación es auténtica, pero dudamos que la denuncia sea verosímil. Por el asunto de la estafa el sospechoso nunca sufrió una imputación, procesamiento, condena, ni detención. ¿Qué sentido tiene añadirla al expediente? Por este motivo algunos juristas sospechan que es una falsa imputación, puesta allí de mala fe, mientras que otros se inclinan por pensar que fue un agregado que algún funcionario policial de Capital envió para "tapar" delitos mucho más graves y cuyos legajos se habían hecho desaparecer por influencias políticas. 

Expediente de "El Pive Carlitos", 1915.
           El causante ya estaba fuera del país. Desconocemos las causas, pero en Brasil fue detenido por los agentes del Estado de São Paulo. Se defendió alegando que venía a trabajar como cantor, y el comisario le contestó: "¿Você é um cantor? ¡Você é um gatuno!"  (¿Vos sos cantor? ¡Vos sos un chorro!) (Julián y Osvaldo Barsky)
Comisaría de São Paulo, donde estuvo detenido Carlos Gardel.
           También fueron detenidos varios timadores profesionales, entre ellos Yéyaro, alias “Barriga Retobada”  (Silvestre Otazú)un veterano carterista del Abasto, que formó parte de la banda de Andrés Cepeda, aquél famoso poeta, cantor, ladrón y estafador profesional, que murió apuñalado en 1910 a la salida de un prostíbulo en San Telmo (Victor Di Santo). Sin necesidad de vincular esta detención con los delitos imputados en el expediente de La Plata, sí resulta indicativa de la amistad que Carlitos mantuvo con el Divino Poeta de la Prisión y su gente. De Cepeda tomó varios poemas que musicalizó en 1912, para Discos Columbia (Francisco Bianco). Quizás pudo aprender de él otros "gajes del oficio" (Raúl Torre y Juan Fenoglio). Al respecto existe una anécdota ocurrida en Brasil: el Morocho notó que su compañero Elías Isaac Alippi se palpaba con frecuencia la parte trasera del pantalón; aprovechó un momento de distracción para birlarle cinco soberanos de oro que tenía  guardados en el bolsillo abotonado, envueltos además en un pañuelo bien anudado. Terminada la sustracción volvió a abrochar el bolsillo con sumo cuidado. Rato después Alippi se percató del robo y acusó a su amigo, quien lo negó vehementemente. Pasaron muchos años hasta que al fin reconoció su autoría, entre grandes risotadas (Rafael Flores).


           Precisamente fue Alippi quien se apersonó en la comisaría de São Paulo para explicar que en verdad el detenido había venido para trabajar en el Teatro Municipal como parte de la compañía teatral argentina. 


           ¿Cuáles fueron las causas de dicha detención? ¿Quiénes eran los otros detenidos (además del ladrón Yéyaro)? ¿Cúanto tiempo permanecieron demorados?...  Esas y otras dudas podrían ser aclaradas consultando el expediente paulistano de 1915, si aún se conserva.


            Terminada la gira arribaron al puerto de Buenos Aires el 24 de octubre a bordo del SS Vapor Re Vittorio donde Gardel se registra como "casado" y con "43 años de edad" (¿son errores de registro, o son datos falsos que dio adrede?)

          Distaba mucho de ser el último incidente que El Mudo tuvo ese año. Ni siquiera fue el más grave...

          La madrugaba del 11 de diciembre, cuando festejaba los 28 años declarados en su flamante cédula, recibió un disparo. Una vez más, uno de los involucrados en el suceso fue Elías Alippi.
           El episodio siempre se mantuvo en la nebulosa, dando pie a distintas fábulas y confusiones. Los nombres de los agresores se publicaron en la prensa de la época. Quien apretó el gatillo fue un tal Roberto Guevara, integrante de la banda capitaneada por Moreno Gallegos Serna. Posteriormente, algunos investigadores hicieron correr la versión que tales personajes eran sicarios contratados por Juan Garesio, dueño del cabaret El Chantecler, que quiso deshacerse del galán por celos por haber seducido a su compañera, la famosa Ritana. Este rumor tampoco está confirmado puesto que Gardel y Garesio (y la Ritana) mantuvieron una buena relación durante años. En las crónicas el asesino figura citado como "Roberto Guevara L." El segundo apellido es Leiva, pero en la  la década del '70 ciertos medios tomaron esa L como inicial de "Lynch", haciendo correr el rumor que se trataba del hermano de Ernesto Guevara Lynch, padre del "Che". Respecto al jefe del sicario, Moreno Gallegos Serna, tampoco tendría parentesco con Celia de la Serna, la madre del "Che" (cuyo apellido es "de la Serna" y no "Serna" a secas). Acotamos otro detalle interesante: la partitura del tango-milonga "Suipacha" de  Eduardo Arolas, está dedicada "a mis estimados amiguitos M. Gallegos Serna y E. Garrido". Es válido conjeturar que en realidad todos los intervinientes en el suceso se conocían y frecuentaban la noche porteña (Ricardo Ostuni). Gardel no interpuso ninguna denuncia contra sus agresores, cosa que no deja de levantar suspicacias.

           Aunque Razzano prefirió pasar aquella velada en el café de "Los Angelitos", muchas décadas después dio su propia versión del suceso, afirmando que el destinatario del disparo era Alippi y que Gardel se interpuso, quedando el proyectil alojado en su pulmón izquierdo, coincidiendo con aquella bala que apareció en la autopsia, en Medellín. Lo mismo fue contado por el periodista Edmundo Guibourg, y el chófer Antonio Sumaje; ninguno de ellos había sido testigo directo del hecho. Las palabras de Guevara antes de disparar fueron: "Ya no vas a cantar más El Moro", así lo confesó a la prensa el propio Gardel dos meses después del incidente, y con esto quedan descartadas las versiones de que el tiro iba dirigido a Alippi. Según Alippi, él golpeó el brazo del atacante, para intentar desviar el disparo hacia el suelo. La bala rebotó y se alojó en la pierna izquierda de Gardel. Esa versión coincide con la de "el vasquito" Echenagucía, amigo de Carlos Morganti, que presenció aquél momento y asegura que la bala impactó entre la ingle y la rodilla, y que tuvo que improvisar un torniquete con un mantel para detenerle la abundante hemorragia (Andrés Amil). Un corte en la arteria femoral es mortal. Andrés Cepeda había muerto desangrado por un corte en esa zona. Tal vez la herida fue en el nervio, sin afectar la arteria. En sus largometrajes apreciamos que Gardel rengueaba, es decir, que tenía afectado el nervio femoral (mononeuropatía), lo cual pareciera dar sustento a la versión de los testigos.

           Si fue herido en la pierna, ¿cómo es posible, entonces, que en la autopsia de Medellín encontraran una bala en su pecho? Asimismo, el vespertino "La Razón", del 13 de diciembre de 1915, publicó una crónica policial con el título "Agresión a Gardel", con un contenido similar al que apareció en "La prensa". Ambas crónicas coinciden en que el autor del disparo fue Roberto Guevara hiriéndole "en el costado izquierdo de la región toráxica". ¿Porqué los testigos dieron entonces una versión distinta? 

            Hay más contradicciones: el doctor Ricardo Donovan, del hospital Ramos Mejía, afirmó haber examinado la herida, comprobando que había perforado el pulmón izquierdo, sin orificio de salida. Sin embargo, las notas periodísticas de la época indican que fue llevado al consultorio Central de la Asistencia Pública donde se le practicaron las primeras curas y de allí al Hospital Rawson (en la Avenida Amancio Alcorta 1502, Barracas). Según investigaron los inspectores Raúl Torre y Juan José Fenoglio, el cantor fue  internado en el Hospital Fernández, que era el que estaba más cerca del lugar del incidente, añadiendo que el doctor Donovan tal vez quiso adjudicarse el haber atendido al Ídolo, y cambió el lugar porque él trabajaba en el Ramos Mejía. Los inspectores consideran que además el galeno exageró al indicar que la bala había perforado el pulmón, y que un proyectil que atraviesa la ropa conlleva un alto riesgo de infección, sobre todo si consideramos que era el mes más caluroso. 

         En el antecitado reportaje de febrero de 1916 Gardel confirmó que la bala permanecía en su cuerpo: "La bala no pudo ser extraída pero debo confesar que no la siento, ni me molesta en ninguna circunstancia". Nos quedamos sin saber si quedó alojada en su pecho (como decían los diarios) o en su pierna (como aseveraron algunos testigos).

           La respuesta final a tantas dudas la dio el médico forense colombiano Jaime Rodríguez Estrada, que participó en la autopsia al cuerpo calcinado de Gardel, en Medellín. Estrada en ese entonces era estudiante de medicina y tenía 21 años. Relató al investigador Rodolfo Omar Zatti: "Para vencer la contractura de su extremidad superior, había que abrir la articulación del hombro izquierdo. Y así lo hice. ¡Me encontré con una bala alojada en el pectoral mayor, muy cerca del corazón! Me pregunté ¿qué hace ésto aquí? Con el correr del tiempo nos enteramos que había recibido este impacto en una reyerta que tuvo en su juventud?"¿Alguien habrá conservado esta auténtica reliquia gardeliana? El desconocimiento del origen de esa bala es lo que habrá hecho que las autoridades aeronáuticas por prevención lo ocultaran; y es la responsable del falso rumor de una balacera dentro del avión. 

          Vemos que el proyectil se alojó en el pectoral mayor izquierdo —músculo superficial, plano, ubicado en la región anterior superior del tórax—. Unos centímetros más y hubiese perforado el corazón acabando de forma prematura con la vida y la obra del mejor cantor del siglo XX. La delicada ubicación justifica que los médicos evaluaran menos peligroso dejarla allí que intentar extraerla.

           Una herida muy grave y con consecuencias mortales. Sin embargo la recuperación fue milagrosa. Razzano exageró afirmando que su compañero estuvo internado en el hospital Ramos Mejía cuarenta días y cuarenta noches, al borde de la muerte. El día 13 de diciembre el diario "Tribuna" comentaba: "Sigue completamente fuera de peligro este estimable cantor criollo. (....) Es posible que reanude sus agradables canciones dentro de una semana." El día 14 añade: "No hay ningún órgano vital interesado, ni hueso roto, por lo tanto se espera que en pocos días se encontrará de pie." (Hamlet Peluso y Eduardo Visconti)

          Sabemos con total certeza que el 3 de enero, es decir, tres semanas después del balazo, emprendió nueva gira artística por Uruguay. De hecho, algunas crónicas aseguran que incluso llegó a presentarse antes, sobre los escenarios en el Teatro San Martín, para cerrar los shows de fin de año de la obra "Juan Moreira". ¡Un auténtico milagro divino!

           Uno de los motivos para abandonar el país transitoriamente, fue el temor a nuevos atentados contra su persona (Adrián Pignatelli)Pidió protección a Juan Nicolás Ruggiero, más conocido como "Ruggierito", un pistolero y mafioso que controlaba la prostitución, el juego clandestino y el fraude electoral en Avellaneda; y estaba al servicio del intendente Barceló (Norberto Folino). Al parecer, Ruggierito hizo "entrar en razones" a Garesio, o a quién fuera que intentara matar al Zorzal.

           Posteriormente El Morocho y el cabaretero volverían a reconciliarse como buenos amigos; en una carta dirigida al montevideano Ricardo Bonapelch, oscuro personaje, le presenta "a su amigo Garesio" y le pide que lo "proteja" por si le pasa algún "inconveniente" durante su visita a Uruguay. Gardel escribe desde New York: «[Garesio] Ha tenido trastornos en Buenos Aires y va a esa para arreglar definitivamente sus cosas, por si le pasa algún inconveniente que estoy seguro que no, vos te encargarás de protegerlo ocupando tus influencias. Te agradezco de antemano todo lo que hagas por él» (el subrayado es nuestro).
           Finalizada la gira uruguaya de 1916, a mediados de febrero, prefirió quedarse unos días alejado de Buenos Aires. Recibió alojamiento en una estancia de Valle Edén, y visitó a Juan "Cielito" Traverso, uno de los dueños de la fonda "O´Rondeman" del Abasto, donde El Morocho había empezado su carrera de cantor (Edmundo Guibourg). Cielito se había refugiado en Tacuarembó en 1904, huyendo de la justicia tras acuchillar a un joven de familia adinerada. Al igual que Garesio, regenteaba casas de baile (que en realidad funcionaban como prostíbulos) tanto en Tacuarembó como en Montevideo, junto a su concubina, Amanda Escayola –la sobrina del coronel Carlos Escayola– (E. Payseé González).

           Gardel, en la soledad del campo, entre mates y payadas, tal vez se tomó un tiempo de silencio y reflexión, para evaluar aquellos sucesos de 1915, un Annus Horribilis.


Gardel en la televisión


        Esta peculiar imagen, que nos muestra a un Carlitos Gardel canoso, dando un show en un plató televisivo, apareció publicada en la revista porteña Caras y Caretas nº 1844, del 2 de marzo de 1934. El caricaturista Valdivia desarrolla a través de 12 cuadritos una semblanza del Zorzal Criollo donde también aparece, claro está, José Razzano. Como broche, se lo imagina envejecido, actuando aún frente a las cámaras. 


       Por desgracia, sabemos bien que dicha profecía nunca se cumplió. El gran artista fallecería poco después, 1935, en aquél horrible choque de aeroplanos de Medellín, 16 años antes de que Argentina emitiera su primera señal catódica, ó 21 antes de que lo hiciera Uruguay. Lo inquietante es que Alberto Pidemunt, el guionista, se imagina en la viñeta final a Gardel cantándole... a un aeroplano.


       A continuación dejo a mis amables lector@s la historieta completa, para que puedan disfrutarla...





Cuestión de números


        Carlos Gardel toda su vida fue muy supersticioso, y el tema números era importantísimo para él. 


       Su chófer, Sumaje, era un obsesionado de la numerología. Dícese que fue él quien le convenció que su número era el cuarenta y ocho, el popular “morto chi parla”. Algo de eso debe ser cierto porque seguía dicha cifra, ya fuera en las carreras de caballos, la quiniela, las habitaciones de hotel, etcétera. Por ejemplo, la mesa del bar "El Tropezón" que estaba reservada permanentemente a su nombre, era la 48. La pidió por primera vez en el local de Callao y Cangallo. El 1925 el techo se hundió sobre ella, una noche que él y sus amigos se ausentaron por pura casualidad. Entonces el bar se mudó a un local de la calle Callao Nº 248.


       El 48 también fue como el sino de su muerte. Si sumamos las cifras del año del accidente, 1935, 1+9+3+5=18, más el mes, 6, da como resultado 24, que sumado al día de la muerte, 24, resulta: 48.

       Pero a su vez, al restar 1935 menos 1887, el año de nacimiento declarado en su pasaporte, da como resultante… 48, “el muerto que habla”.

       Hay más: el número de la cédula de identidad de Berthe Gardes (como se puede comprobar en la foto) está compuesto por un 4 seguido de 24-6-35, es decir la fecha exacta de la muerte de Carlos Gardel.


       Si sumamos los número del documento de Berta, 4+2+4+6+3+5, da como resultado 24, número del día de la muerte del Zorzal, que a su vez es la mitad de 48, su número cabalístico.

 El número 4 que precede al número podría indicar que Gardel hallaría la muerte en su vuelo número 4, en la fecha indicada a continuación: 24-6-35.


        ¿Casualidades?

Cédula de Identidad de Berthe Gardes Nº 424635. [Gentileza: Héctor F. Rebasti.]

  

Similitud


        Algo debe haber en el inconsciente argentino.

 

Alvear en cine 3-D


        Éxitos como el de la película AVATAR pusieron de moda el cine tridimensional. Tecnología novedosa, el último boom de la Gran Pantalla.


       Pero… ¿qué antigüedad tiene esta idea? ¿Será acaso tan vieja como el cine?
Pues... veamos la siguiente ilustración:

       Se trata de la portada nº 1348, de la popular revista argentina CARAS Y CARETAS, publicada el 8 de febrero… ¡de 1924!
(Recordemos: en 1924 el cine era mudo y en blanco y negro. "El cantante de Jazz", primer film sonoro, se estrenaría tres años después, y las primeras cintas en color se filmarían recién en 1935 y se comercializarían a partir del '36.)
       El caricaturista Eduardo Álvarez imaginó al entonces presidente Hipólito Yrigoyen, junto a su Ministro de Guerra, Elpidio González, en una sala de cine, ambos usando las clásicas Gafas 3·D, de lentes azul-roja.
       En la pantalla aparece, a todo color, la figura de M. T. de Alvear, cuyo pie está a punto de aplastar a sus espectadores (rivales políticos). Elpidio exclama asustado: "¡Se nos viene encima!".
       Si analizamos la figura proyectada en el lienzo, comprobaremos que el efecto tridimensional se consigue separando los colores luz (rojo, azul, verde), tal y como lo logra la tecnología actual.

       En el lápiz de los artistas Hipólito Yrigoyen siempre fue una figura anacrónica. Se convirtió en el protagonista del primer largometraje de dibujos animados de la historia: "El Apóstol", sátira estrenada el 9 de noviembre de 1917.  Como comprobamos, otro dibujante lo ha convertido también en el primer dirigente que presenció una película 3·D.

© Marcelo O. Martínez - Todos los derechos reservados. 



1 abr. 2012

LA CANCIÓN DEL DEBUT Sos mi tirador plateado

              El debut discográfico de Carlos Gardel se produjo en abril de 1912, con la grabación de "Sos mi tirador plateado" (estilo). Al cumplirse el centenario de este suceso fundacional realizamos un análisis del tema, estudiando las circunstancias que rodearon su grabación, autores, anécdotas, reflexiones,  junto a la publicación de fotos y documentos inéditos.
Por Marcelo O. Martínez. 
NOTA: LAS IMÁGENES DE ESTE ARTÍCULO PUEDEN AMPLIARSE HACIENDO CLIC SOBRE ELLAS.


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Versión 1º (v1). Título: "Sos mi tirador plateado". Género: Estilo. Voz: Carlos Gardel. Acompañamiento: Carlos Gardel (guitarra). Disco Nº T-728 (Argentina). Matríz Nº 56748.  Sistema de grabación: Mecánico. Sello Editor: Columbia Record. Fecha de grabación: 2 de abril de 1912 (?). Lugar: Avenida de Mayo y Perú, Buenos Aires (Argentina). Total de maquetas grabadas: 1. Publicadas: 1. Música: Carlos Gardel. Letra: Oscar Orozco Castell (Paysandú, 6 de junio de 1878 - Montevideo, 26 de junio de 1937). El texto pertenece al poema "Retruco", publicado en la revista de folklore "El Fogón" Nº 58 (Montevideo) en su Año III del 15 de Enero de 1900, obra de Oscar Orozco Castell, Juan Gualberto Escayola Méndez (Juan Torora), Francisco Isidro Emilio Martino (Pancho Martino, Pancho Ñudo), y posible participación de Juan Pedro López. Incluye una décima autoría de Carlos Gardel, o autor desconocido. Figura registrada en SADAIC con autoría de música y letra por Carlos Gardel y José Razzano (Expediente #3250 | ISWC T-037002848-0, registrada el 22 de octubre de 1939 con el título "El tirador plateao").


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Versión 2º (v2). Título: "Mi tirador plateado". Género: Estilo. Voz: Carlos Gardel. Música: con arreglos de José Ricardo. Acompañamiento: José Ricardo (guitarra). Disco Nº 18007. Lado B (Argentina). Matríz Nº 35.  Sistema de grabación: Mecánico. Sello Editor: Odeón Argentina. Fecha de grabación: 1917. Lugar: Buenos Aires (Argentina). Total de maquetas grabadas: 1. Publicadas: 1.  


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Versión 3º (v3). Título: "Mi tirador plateado". Género: Estilo. Voz: Carlos Gardel. Arreglos musicales (sobre partitura previa de José Ricardo) y acompañamiento: Guillermo Desiderio Barbieri, Ángel Domingo Riverol, Horacio Pettorossi, Domingo Julio Vivas (guitarras). Disco Nº 18902. Lado B (Argentina). Matríz Nº 7585.  Sistema de grabación: Verotón. Sello Editor: Odeón Argentina. Fecha de grabación: 6 de noviembre de 1933. Lugar: Buenos Aires (Argentina). Total de maquetas grabadas: 1. Publicadas: 1. 


Letra original                                                                                  Modificaciones de Gardel

SOS MI TIRADOR PLATEADO (ESTILO)
"El tirador plateado" [1917, 1933], "Mi tirador plateado", "Aquel tirador plateado", "El tirador plateao" [título registrado en SADAIC, en 1939], "China mía" [subtítulo añadido en 1990].
 
              Sos el tirador plateao
              que a mi chiripá sujeta,
              sos ejes de mi carreta,               v1 [eje]
              sos tuces de mi tostao,               v1 [sos] [tuce]
              sos el pañuelo bordao
              de un pobre gaucho cantor,
              sos la prienda más mejor
              de mi chapiao de paseo,
              sos yapa de mi sobeo,
              sos trienza de mi arreador.        v1 [sos] [trenza]

              Sos la mata culandrillo             v1 v2 [mata 'e]
              que crece en el manantial,        v1 [mi manantial]
              sos vaina de mi puñal,
              sos la parva donde trillo;          v1 [la parva en]
              sos ala de mi lomillo
              de trabajo brasilero,
              sos yesca de mi yesquero,          v1 v2 [yescal]
              sos paño de mi bombacha,
              sos potranca criada guacha...
              por eso tanto te quiero.

              Y pensar que me guardás
              en tu pecho un rinconcito
              donde llamea un fueguito          v1 [llamea fueguito]
              que no se apaga jamás...           v1 [que se apaga]
              Yo siento alzar más y más
              la llama en mi idolatría;            v1 ['e mi]
              pues mi mayor alegría
              y mi sueñito mejor
              es jinetear en tu amor
              y maniarte al alma mía.


Un melenudo y su guitarra...

      Un joven melenudo, con pretensiones de cantor –vale decir, con ganas de vivir del canto–, está a punto de grabar su primer disco. Disimula con una sonrisa su ansiedad, mientras espera la señal en la sala de grabaciones, pequeño habitáculo forrado con alfombras, iluminado por una bombilla eléctrica que desciende perezosa a través de la moqueta del techo.  

         Le han advertido que debe poner la máxima concentración ya que la toma ha de salir bien de entrada, sin posibilidad de repetirla.  El sudor le humedece sus manos y se pega a su chaqueta y camisa. Se afloja un poco la corbata. Comprueba la afinación de las cuerdas. Se inclina. Aleja y acerca sus labios al micrófono, que es en realidad un embudo gigantesco apoyado en un tripié, que emerge desde una gruesa cortina, detrás de la cual se halla el técnico de grabación.

         Llega la orden. Es el momento decisivo... Se incorpora. Cierra los ojos. Toma aire y arranca con los acordes de la guitarra, que sostiene aprisionada bajo el brazo derecho, al estilo de los gauchos payadores.

         Brota el poema de su garganta:
 
                   Sos el tirador plateao
                   que a mi chiripá sujeta, 
                   sos eje de mi carreta,
                   sos tuce de mi tostao,
                   sos el pañuelo bordao 
                   de un pobre gaucho cantor...
 
         Tres minutos más tarde la pieza estará concluida. Tres minutos que darán inicio a una historia musical que cumple ya sus primeros cien años…




Un empresario con mostachos...

         Dejamos por un instante al cantor en el habitáculo de grabación, mientras registra sus canciones, y ascendemos unas escaleras que nos conducen a la planta central del edificio. Se trata de un enorme local, de unos 500m², con mercancías dispuestas de manera muy funcional –incluso para los parámetros comerciales actuales–, creando distintas islas temáticas bien diferenciadas entre sí: ropa y complementos, abanicos, bastones, sombrillas, paraguas, carteras; artículos de metal blanco, plateados y de fantasía; objetos artísticos para regalos; álbumes para retratos, firmas y postales; valijas y artículos para viaje; máquinas de escribir Remington; óptica y fotografía; gramófonos y fonógrafos, discos y cilindros… Por sus pasillos una veintena de amables muchachas y muchachos, con el uniforme de Casa Tagini, se afanan por atender a las cientos de personas que se agolpan en la tienda hasta las diez de la noche, hora de cierre.

         En su despacho, un señor regordete y con grandes mostachos, parecido a Enrico Caruso, fuma un puro y bebe un aperitivo mientras observa desde los cristales el ajetreado movimiento de la ciudad. Es el señor Giuseppe Tagini, joven empresario, dueño del local. Su memoria evoca una feliz infancia en Génova y un prematuro viaje a la lejana Buenos Aires, el 2 de marzo de 1896, con tan sólo 19 años; una década después ya había forjado su pequeño imperio. Primero instaló un comercio en calle Florida, hasta que consiguió mudarse a este enclave privilegiado, en las esquinas de Avenida de Mayo 601-611 y Perú 25-31. De la ferretería pasó al bazar, luego a los artículos de moda y complementos, después al material fotográfico. Cuando se popularizó el gramófono se dedicó de lleno a su comercialización, en paralelo a la venta de cilindros y discos. Se propuso –y consiguió– la representación en Argentina de la discográfica Columbia Phonograph Company, y también de Odeón, adquiriendo completo el catálogo de artistas.  A su vez, montó un estudio de grabación dentro del local para producir sus propios lanzamientos. Por allí pasaron varios músicos criollos, orquestas típicas, payadores, cantantes de ópera… Algunos de los primeros personajes que integraban esos primeros discos son Alfredo Gobbi, Ángel Villoldo, Gabino Ezeiza, Arturo Mathón, José Betinotti, Flora Rodríguez de Gobbi, Juan Faustino Sarcione...

        Entre sus representados estaba el actor teatral Eugenio Gerardo López el cual había llevado al surco distintas marchas patrióticas que resultaron todo un éxito comercial: "Batalla de Chacabuco", "Maipú", "Combate de San Lorenzo"… López le presentó al cantor folklórico Saúl Salinas, alias El Víbora quien a su vez le recomendó al debutante melenudo; le habló de las virtudes de aquel muchacho, de su buena voz, del sentimiento expresado en cada interpretación. Al final le convenció para que le tomara una prueba. Así fue, y tras una primera audición Tagini aceptó hacer con él un contrato para grabar quince canciones —en exclusividad— por la suma de 180 pesos moneda nacional. Claro que el empresario se llevaría una sorpresa poco agradable si descubriese que el muchacho firmó usando un nombre falso: "Carlos Gardel".


Un contrato firmado por nadie...  

         Es dudoso puntualizar si ese documento, a nombre de una persona inexistente, pudiera tener algún poder legal. Lo mismo da, pues el cantor cumplirá al pie de la letra todos los términos del contrato, incluyendo la cláusula segunda que le impide interpretar los mismos temas durante cinco años a partir del 2 de abril de 1912. De hecho, recién volverá a grabar otra canción justo un lustro después, en abril de 1917, y será "El tirador plateado", esta vez para la Compañía Max Glücksmann. La misma canción será también la que escogerá para su despedida: la graba para Odeón, el 6 de noviembre de 1933, antes de viajar a Europa, convirtiéndose en su último registro folklórico en suelo rioplatense, pues la muerte le impedirá regresar.

         El  contrato con Casa Tagini señala el minuto cero del nacimiento del artista profesional, pero también de la persona que en los próximos veintitrés años de su vida, y por el resto de la eternidad, será conocido por un nombre postizo: "Carlos Gardel".

         Determinar las causas que le llevaron a usar dicho apelativo entra en el terreno de la pura especulación ya que él jamás dio una explicación al respecto. Suele decirse que deformó el patronímio Gardès –que en francés se pronuncia 'Gards', en español 'Gardés'– porque con la L final adquiere mejor sonoridad. 

         Por otra parte, debemos señalar que en 1911, época en que adopta dicho pseudónimo, se había estrenado la obra teatral "Los Mirasoles", llevando a la fama a su autor, Julio Sánchez Gardel (1879-1937), haciendo popular dicho apellido. El dramaturgo era gran amigo de Pablo Podestá, y tanto Carlitos como su compañero "Pepe" Razzano, actuaron en piezas teatrales escritas por Sánchez Gardel.

         Carlos en algunos documentos previos firmaba como "Gardéz", con zeta final, quizás para hacerlo más criollo. Si se iba a dedicar a la canción folcklórica, por pura cuestión de márketing, era mejor evidenciar un origen autóctono. Sin embargo el apellido "Gardel" resulta más bien extranjerizante. Para contrarrestarlo, incorpora una coletilla que denota pertenencia al terruño: primero se hace llamar "El Morocho del Abasto", luego "El Zorzal criollo". Similar estrategia comparten otros cantores contemporáneos: Azucena Maizani es "La ñata gaucha"; Agustín Magaldi "La voz sentimental de Buenos Aires"; Magdalena Nile del Río, hija de españoles, se hace llamar "Imperio Argentina"; Ignacio Corsini, italiano, es "El caballero cantor de Buenos Aires"… una de las pocas excepciones notables a esta tendencia nativizante corresponde al argentino Carlos Pérez que prefirió usar un mote más afrancesado: "Charlo".
 
Pierre Gabriel Gardel (1758-1840)
         Tal vez El Morocho considerase buen augurio usar el apellido de una familia de grandes músicos, compositores, bailarines y coreógrafos de origen galo, cuya saga comienza con Claude Gardel (m.1774), y se continúa en sus talentosos hijos: Agathe Gardel (m.1770), Maximilien Gardel (1741-1787) –maestro de baile de María Antonieta y del Delfín Luis–, y Pierre Gabriel Gardel (1758-1840) –quien llegaría a ser el gran coreógrafo del ballet de París, y hombre de confianza de Napoleón Bonaparte–. En las primeras páginas de la novela de Gastón Leroux, "El fantasma de la Opera", se menciona a esta célebre estirpe, y es muy probable que el libro haya llegado a manos del joven Carlos en algunos pasquines de la época.
 
         Tampoco hay que descartar un origen cabalístico, pues el cantante fue siempre una persona muy devota de los números. Entre otros rituales, como el de escribir con la mano izquierda o la derecha según la circunstancia, tenía un número predilecto: el 48. Siempre buscaba esa cifra cada vez que apostaba, o reservaba habitaciones de hoteles, o mesas en los restaurantes.
 
         Como bien saben los aficionados a la numerología, a cada letra corresponde un guarismo. Siguiendo el método pitagórico la numeración de su nombre sería la siguiente: 

         C=3, A=1,  R=9,  L=3,  O=6,  S=1,  G=7,  A=1,  R=9,  D=4,  E=5,  L=3.
 
         La suma resultante de todas las letras es 52. Si sumamos ambos dígitos, 5+2, obtenemos 7, símbolo cabalístico de Triunfo. Con la "s" de Gardes, el resultado habría sido 50. Si le restamos la diferencia, 2, surge el 48.

         Como vemos, las razones pueden ser múltiples y caprichosas. Tampoco sería extraño que el cambio se debiera a un simple error le haya causado gracia al cantor, y por eso decidió adoptarlo. Hay multitud de anécdotas en el mundo del espectáculo que demuestran que los apodos surgen muchas veces de las formas más inesperadas o triviales.

         Lo que sí es inusual es que ese nombre artístico se transforme en el nombre "real" de la persona. Que el personaje devore a la persona.

Un tanguero de la primera hora...

Alfredo Eusebio Gobbi (1877-1938)
         Volvemos a 1912. Carlos termina su turno de grabaciones dejando listos diez temas, que salieron "limpios", a la primera. Tras abandonar aquel infierno turco que es la sala de registros busca a su amigo Salinas para estrecharlo en emocionado abrazo, dándole por enésima vez las gracias.

        "El Víbora" le presenta a su compañero Augusto Di Giuli, tenor uruguayo, nacido en Cerro Largo, que ese día había venido para acompañarle en unas grabaciones a dúo. Augusto se sorprende por el estrafalario look del joven: pelo negro largo, raya al medio; piel mortecina; camisa con cuello gastado e impecable planchado; zapatos rotozos. Lleva la guitarra forrada en su totalidad con papel de diarios y el tenor uruguayo se pregunta si será una técnica nueva para mejorar el sonido; aunque parece más bien una manera de disimular el ruinoso estado del instrumento. Carlitos le aprieta fuerte la mano y con afable sonrisa le invita a festejar el acontecimiento. "Véngase Usted también compañero. Con estos cuatro manguillos la vieja nos va a preparar una comilona fabulosa, che". 

         En ese momento llega Alfredo Eusebio Gobbi, también conocido como Gobbino 77, otro famoso cantor oriundo de Paysandú, y los muchachos presencian la actuación. Quedan fascinados con el oficio y experiencia de que hace gala el criollo. Al terminar, Saúl Salinas le pide opinión respecto a los primeros discos que plasmara su amigo. Gobbi escucha con atención las matrices y emite el siguiente veredicto: "Joven, tiene Usted una hermosa voz, clara, varonil y sentimental; si se cuida va a ser un cantor muy debute".
 
         Gobbino y su esposa Flora hacía rato que grababan tangos cantados (por ejemplo, "El criollo falsificado" de 1907, que es una parodia de "El porteñito"), pero nadie podía preveer que el sello definitivo del tango-canción lo iba a imponer este cantorcito que ahora se ruborizaba al pedir consejos. Está claro que todavía falta para que aflore todo su potencial interpretativo, aunque debemos recordar que en ese entonces su canto estaba pensado para las actuaciones en directo, en vez de para ser escuchado desde un aparato mecánico. Podemos imaginarnos cómo sería presenciarlo en vivo, ante una rueda de paisanos, bajo los árboles, en medio del campo, y los ecos de su voz siendo arrastrados por el viento, a través del silencio de la pampa, más allá del horizonte infinito.

         El cantor de tangos Alberto Bardi afirma que: «Gardel, como cualquier otro profesional, edificó su estilo basándose en las influencias de cantores que lo antecedieron en este arte. Don Raúl Lafuente, gran historiador, destaca que Carlitos era admirador del payador sanducero Arturo Navas. Al otro gran payador, José Betinotti, lo conoció en el bar de sus amigos protectores del Abasto y fue Betinotti quien le puso el apodo de El Zorzal Criollo. Carlitos también admiraba y pedía consejos a los tenores o barítonos de opera. Así, de forma tan heterogénea, fue creando su personal estilo, único.
 
        »Hay dos cosas que debemos tener siempre en cuenta: una que fue un cantante 'a la italiana' , porque cantaba la clave de sol respetando la línea melódica de acuerdo a la partitura, y si le hacía alguna modificación, siempre era para elevar la calidad de la misma. La segunda cuestión es que Gardel experimentaba todos los géneros musicales posibles. A lo largo de su carrera dejó registrados veintisiete géneros distintos, y siempre salió airoso.»




Una voz inigualable...

         El año anterior, 1911, su amigo y compañero de lides José Razzano, había grabado sus primeros discos, para el sello Eras, propiedad del pintoresco Carlos Domingo Nazca, "El Gaucho Relámpago". 
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         Al comparar ambas maneras de cantar resulta obvio que existe una similitud de estilos, influenciados por los mismos artistas, José Betinotti y Arturo Navas especialmente. En esa época casi todos cantaban sobre un molde básico. El investigador Jorge Juárez, cuyo abuelo fue amigo de Betinotti, Gabino Ezeiza y Gardel, cuenta que la versión gardeliana del estilo "Pobre mi madre querida" tiene una línea melódica tan acertada, que luego su autor, Betinotti, comenzó a cantarlo de la forma que impuso El Zorzal.
 
         Alberto Bardi, ha comparado estas primeras grabaciones de Razzano y Gardel y nos da su opinión al respecto: «Razzano tenía de forma natural registro de tenor lírico, pero su voz carecía de impostación natural, siendo su agudo estridente, como consecuencia lógica de una emisión forzada. Los mal llamados 'maestros de canto', son en realidad 'maestros de impostación', porque a cantar enseña la vida y la propia inteligencia. Muchas veces las más valiosas son las opiniones de los propios acompañantes instrumentistas dado que la mayoría de ellos saben 'entonar' y tienen oído y criterios muy valederos como finísimos oyentes que son. 

        »Respecto a Gardel, en esa época estaba cantando fuera de su registro, usando sobre todo su agudo, pero su voz, según todos los expertos, ya tenía 'impostación natural', es decir que le venía de cuna; entonces su agudo ni molesta ni hiere al oído como ocurre con los agudos de Razzano. 

        »Nadie puede decir que Gardel estudió años para cantar así. Él era de preguntar y solicitar consejos a tenores, barítonos, de los cuales era admirador –llegó a preguntarle a Sagi Barba, Titta Ruffo, Tito Schippa ó a Enrico Caruso–. Algunos años después, en 1916, estudió vocalización con el maestro Eduardo Bonessi y fue importante en ese momento su aporte, porque el Zorzal bajó sus tonos y cantó en la línea de barítono, y de tenor dramático; sólo esto explica el porqué de la enorme extensión de su voz que hacía su canto fácil allí donde la mayoría de los cantantes se desgañitarían. 

        »Inclusive Gardel mantuvo el mismo color y sonido de su voz tanto en su grave, en su medio como en su agudo, cualidad muy importante que sólo poseen los tocados por la varita mágica del destino; es un 'don' que les viene dado desde la cuna. Hay grandes y famosos cantantes que tienen la misma voz en su medio y en su agudo, pero su grave parece ser de otra persona. Un famosísimo cantor de tangos terminó cantando con tres voces –una en el grave, otra en el medio y otra en el agudo–, habiendo sido en su mejor momento un cantor de hermosa voz, y eso fue por no haber aprendido a 'cerrar' los sonidos de su canto en el pasaje de su centro a su agudo, cosa que yo mismo aprendí luego de haber enfermado mi garganta con cigarrillos y abriendo los sonidos agudos, asunto que me obligó a estar sin hablar nada de nada durante un mes entero, única solución para mi laringitis que me detectó allá por 1967 el Doctor León Elkin; posteriormente haciendo foniatría y vocalización resolví el problema. 

        »Respecto al maestro Bonessi, un día le pregunté quién era o había sido su mejor alumno y me dijo "yo mismo". De igual modo, Gardel fue el principal maestro y el principal vigilante de su voz. Por ultimo añadiré que como Gardel no hubo ni habrá, es la voz mundial para mí, inclusive en el canto de Frank Sinatra y del mismísimo Bing Crosby pueden percibirse las influencias de Gardel.»

Una maqueta extraviada...

         Las quince maquetas de cera grabadas por Gardel son enviadas a Estados Unidos, donde se matrizan y copian. 

         Se ponen a la venta en Argentina a partir del 28 de marzo de 1913, con el siguiente repertorio: 
T594: La mañanita, estilo / Me dejaste, estilo.
T595: Mi madre, estilo / Es en vano, canción.
T637: Pobre Flor, estilo / La mariposa, estilo. 
T638: El almohadón, vals / Brisas de la tarde, canción. 
T728: Sos mi tirador plateado, estilo / Yo sé hacer, cifra.
T729: Mi china cabrera, estilo / A mi madre, estilo.
T730: El sueño, estilo / A Mitre, vals.  

     
         Un anuncio de la revista Fray Mocho lo presenta como: “Carlos Gardel, tenor. Artista del Teatro Nacional. Discos dobles de 25 cm a $2.-m/n."

Andrés Cepeda. El poeta de la prisión.
         Son catorce canciones, editadas en siete discos dobles Columbia Récord, etiquetas color azul marino con letras doradas. Quedó fuera una de las grabaciones, "El prisionero". Se desconoce qué ocurrió con esa placa. Quizás se rompió o extravió la maqueta en el viaje de ida a Norteamérica. O quizás se llegó a editar en algún otro disco Columbia (la discográfica solía imprimir discos dobles, con un autor diferente en cada cara). Si fuera así, existe la posibilidad de que reaparezca algún día.

         Sobre el contenido de la susodicha canción inédita se especula que pudiera ser una obra de Andrés Cepeda, o dedicada a él, ya que Cepeda era conocido como "El prisionero", o "El divino poeta de la prisión", pues escribió buena parte de sus sonetos en la solitaria penumbra de la cárcel. Anarquista, tal vez homosexual, bailarín y poeta del tango, falleció en violentas y oscuras circunstancias el 30 de marzo de 1910. Su joven amigo y admirador, Carlos Gardel, le inmortalizó añadiendo voz y música a siete de sus poemas. Son de Cepeda también los versos de "Un bailongo" que Gardel canta a ritmo de milonga y graba en 1922. "El prisionero" podría ser entonces el noveno homenaje al poeta amigo.


Un criollo ilustrado

         En cuanto a "Sos mi tirador plateado", aparece como autoría de Carlos Gardel, y luego en co-autoría con José Razzano (así figura en SADAIC desde 1936). Pero la mayor parte de las estrofas fueron escritas por el poeta gauchesco Oscar Orozco, en el poema "Retruco".

         El poema "Retruco" salió publicado el 15 de enero de 1900, en el número 58, página 695, de la revista montevideana "El Fogón", firmado por "Un Oriental". 

         El Fogón comenzó a editarse el 7 de septiembre de 1895 como semanario criollo, literario, festivo, ilustrado y de actualidad, siendo sus redactores responsables Elías Regules, Alcides de María, Antonio Dionisio Lussich Griffo y Orosmán Moratorio 

       El nombre de la publicación le fue puesto porque tradicionalmente los paisanos se reunían, sentados en corro, alrededor del fuego. Era el lugar preferido en sus horas de solaz y descanso, el oasis de sus peregrinaciones y el albergue risueño donde se abriga con su compañera y sus hijos. Muchos de los principales cultores de la poesía gauchescas, como los escritores antes citados, y otros de la talla de José María Alonso y Trelles Jarén («El viejo Pancho»), Julio Herrera y Reissig, o Atilio Supparo, se agruparon en torno a este semanario. Habría que buscar en sus páginas más fuentes de inspiración para las primeras letras gardelianas. Quizás nos revelen pistas sobre la canción perdida "El prisionero", e incluso algún poema oculto del propio Gardel, como sugieren ciertos estudios.
 
         Oscar Orozco Castell (documento de identidad uruguayo Nº 158.509-9), que siempre firma como "Un Oriental", fue uno de los primeros colaboradores de la revista. 
Oscar Orozco Castell (1878-1937).
Gentileza: Iñiguez-Lofiego.
         Su madre era la célebre maestra poetisa, Dorila Castell de Orozco, también colaboradora literaria en "El Fogón". Dorila había realizado sus estudios magisteriales en Buenos Aires, regresó a su país en 1865 y se destacó por su lucha en favor de los más desfavorecidos, en particular de las niñas de color, quienes le inspiraron varios poemas recopilados bajo el título de "Flores marchitas" (Ed. Pueblo, Paysandú, 1879); aunque su obra más recordada es "Voces de mi alma" (Ed. Renacimiento, Montevideo, 1925).
Dorila Castell de Orozco y Zambrana (1845-1930).
         Su hijo Oscar nació en Paysandú el 6 de junio de 1878. Vivió muchos años en el Departamento de Maldonado, en la estancia "El Romerillo". Se recibió de Perito Mercantil en el Colegio Hispano Uruguayo de Montevideo donde conoce a Carlos Reyles (1868-1938), cultísimo escritor, autor de varios ensayos y novelas, fundador de la Federación Rural. Orozco también se dedicó a la producción agropecuaria; sus ganados estaban marcados con el número uno dentro de un pentagrama, monograma que se convirtió en logotipo identificador de sus empresas. La amistad con Reyles se mantuvo a lo largo de los años, y en 1929 ambos formaron parte de la delegación uruguaya a la Exposición Iberoamericana en Sevilla. A su regreso fue miembro del Tribunal de Cuentas de la República, luego dirigente de la Asociación Rural; importante funcionario del Consejo Nacional de Administración; representante por el Partido Colorado en el Departamento de Artigas; miembro de la Asamblea Constituyente de 1933... Falleció en Montevideo, el 26 de junio de 1937.

         Entre tanta actividad, conjugó su pasión por la escritura y por la vida campera, publicando diversas odas criollas, por lo general en forma de décimas. Se dice que "Retruco" formaba parte de una carta dirigida a Delia María Rodríguez Sosa, con quien contraería matrimonio el 30 de agosto de 1903. 
Delia María Rodríguez Sosa Orozco.
Gentileza: Iñiguez-Lofiego.


Un oriental... ¿o varios?


         El poema es diferente a la canción de Gardel; contiene una dedicatoria "Para la señorita S. O." (posible referencia a Sosa Orozco), un preliminar e introducción de tres décimas y el poema central con tres más, y una décima de cierre, de estilo diferente. Transcribimos aquí el largo texto original completo tal cual se publicó en la revista "El Fogón", del año 1900 (en negritas destacamos los fragmentos utilizados por Gardel):


                     RETRUCO:

                        "Para la señorita S. O.

                Casi ni pegué sentada

          Cuando bombeando El Fogón
          Leí tamañasa canción
          A «Un Oriental» dedicada.
          Y en la trama delicada
          De los versos camperasos,
          Sentí sonidos de lazos, 
          Sentí ruidos de caronas, 
          Armonías de bordonas 
          ¡Y chasquidos de chirlazos!

               Como creo soy galante 
          Y paisano de una pieza, 
          Con la mayor gentileza 
          Quiero salir adelante, 
          Y á la brisa murmurante 
          Le pide mi inspiración 
          Que la ayude en la ocasión 
          Para cantar á la china, 
          A la morocha divina 
          Que inflama mi corazón.
               No me puedo acostumbrar 
          A estar tan lejos de ti 
          Y á no comer camoatí 
          De aquél que me solés dar; 
          Y aura te quiero endilgar 
          Pa que veás mi fino amor, 
          Con todo esmero y primor 
          Como sólo tú mereces, 
          Todo lo que le pareces 
          A tu gaucho parador.
          Sos el tirador platiao 
          Que mi chiripá sujeta, 
          Sos eje de mi carreta, 
          Sos tuse de mi tostao, 
          Sos mi pañuelo bordao, 
          Sos mi gachito cantor, 
          Sos la prenda más mejor 
          De mi chapeao de paseo
          Sos yapa de mi sobeo 
          Y trenza de mi arriador.
          Sos mata de culantrillo 
          Que crece en mi manantial, 
          Sos vaina de mi puñal,
          Sos la parva donde trillo, 
          Sos ala de mi lomillo 
          De trabajo brasilero, 
          Sos yesca de mi yesquero, 
          Sos paño de mi bombacha,
          Sos potranca criada guacha…
          Por eso tanto te quiero.
          Sos el pihuelo machazo 
          De mis fuertes nazarenas, 
          Sos consuelo de mis penas, 
          Sos argolla de mi lazo, 
          Sos el pasador lindazo 
          Que trenzo con finos tientos, 
          Sos los alegres acentos 
          Que á mi guitarra querida 
          Pa pasar mejor la vida
          Arranco en tristes momentos.


                Quisiera desparramar 
          Florcitas por tu camino
          Para que tu pié divino
          No se fuera á lastimar,
          Y te quisiera explicar
          Pero á explicarte no acierto,
          Que tú sos el cielo abierto
          Donde quisiera subir
          Pa allí quedarme a vivir
          Como pampa en el desierto.

                                    Un Oriental.

            Enero 1900"

         La décima que cierra este largo poema, será utilizada luego en la cifra "Para quererte nací" (1925) con  música de Gardel-Razzano, y letra de Francisco "Pancho" Martino  y Juan Pedro López. El investigador Armando Lofiego sospecha que "Retruco" es una recopilación de varios poemas sueltos que incluirían también algunos versos de Juan "Torora" Escayola, escritos en la ciudad de Minas en 1891.  La variedad sintáctico/estilística denotaría que se trata de un "rejunte" de varias composiciones.
Según un estudio de Armando Lofiego serían tres los autores del poema “Retruco”: Oscar Orozco (párrafos en color marrón), Juan "Torora" Escayola (párrafos rojos) y Juan Pedro López (en verde).

         Sin embargo, es poco probable que Juan P. López participara en la creación de "Retruco", ya que tenía apenas 14-15 años en ese entonces, y jamás publicó otros escritos en El Fogón. López provenía de una familia campesina muy pobre; pasó su infancia y primera adolescencia en la localidad de Etcheverría, Canelones, trabajando la tierra, junto a sus hermanos. Recién se traslada a Montevideo en 1907, tras el fallecimiento de sus padres, donde consigue un trabajo en un saladero y luego como estibador. Al año siguiente conoce a Pedro Sisa, su primer maestro de canto y guitarra. Se gana unas monedas cantando en los cafetines. Se vincula al pugilismo con el entrenador Federico Siepke. Viaja a Buenos Aires a fines de 1910 para hacer exhibiciones. Conoce a José Razzano, "Pancho" Martino y Carlos Gardel. Decide radicarse en el país y dedicarse al canto profesional, iniciando así una prolongada y fructífera carrera artística, hasta convertirse en el cantautor criollo más grabado de su tiempo.  [En próximos trabajos, retomaremos y ahondaremos en la vida y la obra de este importante trovador.]

         En referencia a la intervención de Juan "Torora" Escayola,  podríamos acotarla a las tres primeras décimas que sirven como apertura que sí parecen escritas por otro autor y bien podrían ser autoría del editor de la revista: "Casi ni pegué sentada / cuando bombeando El Fogón / leí tamañasa canción / a «Un Oriental» dedicada...".

      El mote "Un Oriental" identificaba sin duda a Oscar Orozco, ya que en otros escritos aparece su nombre y apellido asociado al apodo, entre paréntesis



         En conclusión: Orozco debió escribir la cuasi totalidad de "Retruco", o al menos las dos décimas aparecidas en "Sos mi tirador plateado", pues guardan una similitud temática y estilística indudable con el resto de su obra, en especial con el poema titulado "A mi más querida prenda", que reproducimos más adelante.

         De las ocho décimas primigénias Gardel recogió sólo dos. Para el cierre añade una tercera, diferente, quizás de su propia inspiración o –lo más probable– tomada de algún otro payador: "Y pensar que me guardás / en tu pecho un rinconcito, / donde llamea un fueguito / que no se apaga jamás, / yo siento alzar más y más / la llama en mi idolatría, / pues mi mayor alegría / y mi sueñito mejor, / es jinetear en tu amor / y manearte al alma mía.” 

         También destacamos el reemplazo de la frase "sos mi gachito cantor" por "un pobre gaucho cantor", quizás motivado por el apego a la figura romántica del paisano humilde. El cambio resulta muy significativo pues la frase "tu pobre gaucho cantor" pertenece a otras décimas firmadas también por "Un Oriental", publicadas en un número anterior de la misma revista, en abril de 1899 (p. 263):

                      "Obsequio á un Marplatense de los versos titulados: 

                      «A MI MÁS QUERIDA PRENDA» 


            De mi rancho sos bortón 
            y de mi recao el basto, 
            y sos la mata de pasto 
           que come mi mancarrón.
            Sos el mate cimarrón 
            cebado con salivita, 
            sos la cañada bajita, 
            sos mi rancho de totora, 
            sos torcaz arrulladora 
            que forma nido en la islita.

           Sos la sendita trillada 
           que me lleva á tu potrero, 
           sos la cancha en que á mi overo 
           trabajo de madrugada, 
           sos la nube más rosada 
           de mi cielo esplendoroso,
           sos el yuyo más hermoso, 
           sos mi prenda más amada, 
           sos la criolla enamorada 
           de ojos tristes cariñosos.

          Sos como el flete mejor 
          que retosa en mi tropilla,
          sos las garras con que ensilla 
          tu pobre gaucho cantor,
          sos la presilla de amor 
          con que me has asigurao 
          en un maneador trenzao 
          con fuertes tientos de amores, 
          sos la reina de las flores 
          que crecen en el bañao.

          Sos como el raudo torrente 
          que bajando de la sierra 
          vá refrescando la tierra 
          con impetuosa corriente,
          aurora sos esplendente, 
          bello sol que se levanta, 
          que crece, que se agiganta 
          y auyenta la oscuridá, 
          sos como el dulce saviá 
          que de tardecita canta."

                      Un Oriental. Febrero [18]99."

         El uso de la frase "tu pobre gaucho cantor" nos presentaría a Gardel como ávido lector de "El Fogón", con especial predilección por los escritos firmados por Un Oriental, cuyos versos volvería a musicalizar y cantar en la cifra "Para quererte nací". O quizás se trate de composiciones rescatadas por Francisco Martino, quien se las hizo llegar a Gardel con las modificaciones señaladas respecto a los originales. Recordemos que Martino colaboró con la mencionada revista, firmando con el apodo "Pancho Ñudo", más o menos en la misma época en que se publicó "Retruco".

         Nótese que la poesía "A mi más queridad prenda" está dedicada a otro payador, que reside o nació en Mar del Plata. El susodicho "Marplatense" replica a continuación unas palabras agradecidas: 


                      "Contestación á un Oriental en obsequio á sus versos 
                       «A mi más querida prenda» 

          ¡Ño! como dice el refrán, 
          nada juegan sus cartones. 
          ¡Qué lujo de apreciaciones, 
          y qué bien traidas están! 
          Estas son de las que dán, 
          las doce; antes de ser hora, 
          que entusiasma y acalora 
          á todo el que es entendido; 
          porque es más lindo su ruido 
          que la acordión mas sonoral!

          Ya se le hizo el campo flor 
          y las viscacheras playas, 
          criollo de lindas agallas
          como no he visto mejor:
          Ha redoblao su tambor 
          como milico baqueano, 
          desflorando con la mano, 
          las «comparancias» mejores, 
          de esas que tienen sabores 
          de este suelo americano.

          Así me gusta aparcero 
          que haga retumbar la prima 
          con esa chispa que anima 
          su veterano yesquero
          Como carretilla á un cuero 
          y sin mermarle un chiquito 
          lo quiero ver prendidito 
          de ese estilo a los garrones, 
          porque con esas canciones 
          llegará á ser favorito. 

          Creamé lo que le digo, 
          nunca le hablo con pasión: 
          pa' muestra basta un botón, 
          esa es la verdad amigo. 
          De usté una esperanza abrigo 
          que espero ver realizada: 
          porque su linda versada 
          le juro me ha entusiasmao 
          y en prueba de ello la he dao 
          para verla publicada.

                      Un Marplatense. Marzo [18]99"

     ¿Quién será este misterioso "Marplatense" que alienta a Orozco a seguir escribiendo y publicar?... Ahí queda la incógnita.

Almanaque Banco de Seguros del Estado, Montevideo, 1952, p 421.
          "Retruco" reaparece doce años después de la muerte de Orozco, en el almanaque del Banco de Seguros del Estado [Montevideo, 1952, pág. 421]. Allí se han eliminado las décimas que eran autoría de Escayola y Martino, y las que quedan son agrupadas bajo el título "El tirador plateado". Se explicita que Oscar Orozco es su autor.

             Otro cambio importante es que tiene añadida una décima diferente a modo de apertura, que no aparecía en la publicación de RETRUCO del año 1900, y esto resfuerza la idea que el poema pudo ser en origen una carta que Orozco escribió a Delia, en uno de sus habituales trabajos de arriero:

               Estamos en el Pintado 
          Con la tropa en pastoreo 
          porque el paso está muy feo
          y aquí me tiene embretao.
          Te escribo sobre el recao
          tan sólo por noticiarte
          dónde me encuentro y pa' hablarte
          de aquellas cosas queridas
          que he dejado allá perdidas
          al tener que abandonarte.

Un estilo y una cifra...

         “Sos mi tirador plateado” es el título escogido por Gardel, modificando de forma sutil la frase inicial de la canción que en realidad dice "Sos el tirador plateado...". Para cantarla le anexa unos simples compases tradicionales que él mismo toca con la guitarra. El "estilo" es la melodía típica de los ambientes rurales rioplatense que a veces recibe el nombre de "triste" ó "décima". Dicho ritmo, con raíces andaluzas, suele confundirse con la "cifra". De hecho, los monótonos rasguidos gardelianos son prácticamente iguales a los que ejecuta en la cifra "Yo sé hacer" (sobre versos de Andrés Cepeda), grabados durante la misma tanda en Casa Tagini. 

         El Morocho dejará una nueva versión en 1917, esta vez con los arreglos introducidos por el habilidoso guitarrista José Ricardo, y luego en 1933 hará otra, acompañado por el cuarteto de cuerdas formado por Guillermo Desiderio Barbieri, Ángel Domingo Riverol, Horacio Pettorossi y Domingo Julio Vivas, siendo tal vez la más lograda de sus tres interpretaciones.
Edición original de "Cansera del tiempo" (1931)
Gentileza: Dr. Nelson Sica Dell'Isola.
Un rebenque plateado...

Juan "Torora" Escayola
         Se suele atribuir la autoría íntegra de "Retruco" a Juan Torora, o Juan EscayolaNos gustaría aprovechar este espacio para ampliar esa información.

         El benemérito historiador Juan Gualberto Escayola Medina, sobrino del coronel Carlos Félix Escayola Medina, tuvo un único hijo, Juan Gualberto Escayola Méndez, al que apodaron “Torora”. Juan Torora fue un meritorio poeta criollo y erudito conocedor de la tradición y las artes nativas. 

         Juan “Torora” Escayola se sumó a la plantilla de la revista El Fogón el 7 de septiembre de 1899 –es decir, cuatro años después de la fundación de la misma–, figurando a partir de entonces como “colaborador literario” junto al doctor Alfredo E. Castellanos, Antonio Lussich, Enrique de María, José Alonso y Trelles, Dr. Martiniano Leguizamón, Ramón Marín, entre otros. 

         En el pasquín publicó múltiples poemas. Uno de ellos se titulaba "Retruco", y otro "Mi rebenque platiao", los cuales fueron recogidos en su libro “Cansera del tiempo”, editado por los talleres de la librería “Martín Villanova” de Paysandú (Editorial Ateneo-Paysandú) el 10 de junio de 1931. Allí se ordenan cronológicamente cincuenta composiciones suyas, escritas entre 1896 y 1930. 

         Desde la página 49 a la 52 se transcribe “Retruco”. Pero nada tiene que ver con el homónimo de Oscar Orozco. Se trata de un contrapunto con «El Viejo Pancho» (José María Alonso y Trelles Jarén), que escribiera en Paysandú, en enero de 1901 y que se publicó por vez primera ese año, en la revista El Fogón, número 59, página 1.310. Dice así:

              "RETRUCO, 


                    sin egoísmo,

                    alentao por el barato
                    que ofrece Calixto «El ñato»
                    el defensor del criollismo.

              ¡Juna gran! Si no hago vaca

              con algún santo agraciao
              me v' y a ver más apurao
              que peludo en la resaca.
              Porque este Ñato se amaca
              tan alto y con tanto royo,
              que si no procuro apoyo
               y afirmo bien la clavija
              ¡ni que hablar! me desvencija
              en un contrapunto crioyo.

              El final ya lo presiento

              si a tiempo no me descarto;
              como verlo, que me ensarto
              si voy en su seguimiento
              yo sé que no tengo laya,
              pa' cantar con sentimiento,
              pero, en fin, si en caso faya
              mi destreza en el manejo
               quiero mostrarle, ¡canejo!
              que el indio muere en su raya.

              Por lo pronto me ha enyuntao

              con un taita sin cotejo,
              como lo és el otro viejo
              Don Pancho, el bien afamao;
              el que tocando un puntiao
              verdaderamente encanta,
              el que si la voz levanta
              suelta una endecha amorosa
              como un pimpoyo de rosa
              brotando de su garganta.

              Por la afición, nada mas,

              le acepto la comparancia,
              pues pal trago la constancia
              no me ha faltado jamás;
              se lo afirmo sin quizás
              que si el Viejo Pancho chupa,
              cuando el pesar me preocupa
              y mi cielo azul empaña
              solo un pampero de caña
              lo hace límpido en el hupa.

              ¡Será mi estreya fatal

              el no encontrar otro medio
              que me sirva de remedio
              pa bien de aliviar mi mal;
              pero ha'e ser ley natural
              que el hombre sea chupador!
              Si desgraciao por el dolor
              se embriaga con la bebida,
              y si feliz en la vida
              también se embriaga de amor.

              Tranca de amor ó de caña
              tanto lo és una como otra,
              pues no mejora la potra
              el manejarlas con maña
              lo mesmo una que otra daña,
              las dos hacen padecer,
              resultando á mi entender
              que daña y mata sin asco,
              mas quel goyete de un frasco
              los lábios de una mujer.

              Yo que he bebido el amor
              en unos lábios de fuego
              y les consagré mi apego
              con la sed del bebedor,
              digo qués mucho mejor
              beber en el garrafón,
              porque saco en conclusión
              que aunque una desgracia labre,
              es pior la güeya que se abre
              sangrándolo al corazón.

              Ansina he formado mi juicio
              cuando he sufrido el asedio
              del dolor, cuyo remedio
              es el trago que acaricio.
              Si juera chupar por vicio
              ¡maldita sea la bebida!;
              pero si el mal no se olvida
              al menos templa el rigor.
              Y aliviándose el dolor 
             deja que sangre la herida.

                               Juan Torora.

                                     Paysandú"



El Fogón, enero 1898.
        “Mi Rebenque Platiao” fue escrito y publicado en la revista El Fogón, en enero de 1898, pág. 586, y se reproduce en la página 11 del referido libro, con el siguiente texto:


              "MI REBENQUE PLATIAO
                           ______

              Tenía un rebenque criollazo
              hecho de papada pura
              y aunque de fiera figura
              era un rebenque lindazo:
              pa' pegar un güen chirlazo
              otro mejor no he hayao,
              y tuve por de contao
              en tiempos que yo lo usaba,
              que naides se le animaba
              a mi rebenque platiao.

              Tenía una argoya machasa
              de plata pura ¡eso sí!
              Y un corredor guaraní
              hecho con toda cachasa;
              aunque grosero de trasa
              era un trabajo acabao,
              y de cuero bien sobao
              era su larga sotera ...
              ¡Aijuna! ¡Si aura tuviera
              mi rebenque platiao!

              Entonces yo presumía
              ser taita en la camperiada,
              y en cuanto a ganar cueriada
              hasta por lujo lo hacía;
              cuando a mano lo tenía
              no hayé quiebra ni aporriao;
              ni el ventena mas mentao
              pudo hacer fijas sus miras,
              porque le sacaba tiras
              con mi rebenque platiao.

              Si apartando en el rodeo
              un toro se me sentaba,
              prontito el campo miraba
              en un contínuo meneo,
              y era mi mejor recreo
              al que era toro empacao,
              dejarle el lomo cribao
              y a veces hecho pedazos
              a juerza de rebencasos
              con mi rebenque platiao.

              Hasta pa hacer el amor
              lo tuve por güena ayuda;
              más de una vez en la duda
              supo ser guen mediador.
              De un boliche el mostrador
              muchas veces he golpiao,
              y el pulpero retobao
              me trataba sin malicia
              de miedo de una caricia
              de mi rebenque platiao.

              Si en pendencia o entreviero
              alguna vez me encontré,
              a más de un loco dejé
              con una faya en el cuero:
              si un taita por ser coquero
              me tuvo medio apurado,
              en la cerdosa le he dao
              matándole un anca-mora
              ¡con la punta cimbradora
             
de mi rebenque platiao!


                                     Juan Torora." 

         Los versos se hicieron famosos, hasta tal punto que el título quedó como remoquete para su autor. En otro número de la revista descubrimos el siguiente recitado:


              "¡Oído! que entra otro mentao
              de culero y boleadora;
              ¡cayó al baile Juan Torora
             
con su rebenque platiao!  

             Paisanos, haganlé lao 
             y ofrezcanlé un cimarrón, 
             que puede que en la ocasión 
             lo conozcan por la hebra 
             porque es mozo medio quiebra 
             y criollo de corazón."

         En la década del '70, el compositor Carlos María Fossati, escribe una canción a "Juan Torora", donde reincide en el peredne apodo:

              "Con la cansera del tiempo,

              con mi rebenque plateado,
              al volver o con volcado
              dejó campera sentencia
              que tomamos como herencia
              orgullosos del pasado.

              En los fogones, cantos y violas

              y en la guerrilla, sable y pistola.
              Caballero de la noche,
              por poeta y picaflor
              Juan Escayola cantor
              fue su nombre verdadero."

Una confusión (más)...

         En 1931, de forma simultánea al libro de Torora, aparece una partitura publicada por el musicólogo Lauro Ayestarán, quien adaptó a formato de cifra los versos del legendario payador José Betinotti. Luego aparecieron en una recopilación de Silverio Manco, en 1943. Por error, muchas bibliografías asignan a Betinotti los versos de Juan Torora.

         Queremos aclarar también esta confusión, pues se trata de dos obras bien diferentes, aunque posean idéntico título y parejo encanto.

         En 1950 Amalia de la Vega graba la cifra "Mi rebenque platiao" (Sondor, 33016) que lleva la letra original de Betinotti:

HACER CLIC EN TRIÁNGULO (PLAY) PARA ESCUCHAR AUDIO 5.

              "Tuve un rebenque, aparcero,

              ¡pucha, que rebenque hermoso!
              
si hasta llegó a ser famoso

              por lo pesao del talero
              
y nunca hubo un pulpero
              que no lo haiga codiciao. 
              Si hasta me le han ofertao
              la plata que no valía,

              todo el mundo lo quería
              a mi rebenque platiao.

              Cuando a unas carreras fui
              mi rebenque llevaba

              porque no se me olvidaba
              ni se apartaba de mí,

              y si alguna vez corrí
              a algún caballo porfiao
              siempre salí bien parao

              y he ganao con mucha suerte
              y eso sin pegarle fuerte
              con mi rebenque platiao.

              Me ha dicho más de una moza
              que si se lo regalaba

              y si ese gusto le daba

              le pidiese cualquier cosa,
              alguna de caprichosa

              al ver que no se lo he dao

              el saludo me ha negao,

              total, por una pavada,

              por estar enamorada

              de mi rebenque platiao."

         Queda aclarado, entonces, que Juan Torora es el autor de "Mi rebenque platiao"y "Retruco". Pero ninguna tienen que ver con "Mi tirador plateado" de Gardel, que está basada en el poema "Retruco" . Dicha obra es un rejunte de colaboraciones donde además de la pluma de Oscar Orozco intervino también Juan Torora y Francisco Isidro Emilio Martino (puede que participara Juan Pedro López aunque hay pocas probabilidades).

         Reflexión incidental: al repasar todos estos poemas y canciones llama la atención el valor que para los gauchos tenían ciertos enseres domésticos y cotidianos (lazos, rebenques, tiradores...). En el film gardeliano "Las Luces de Buenos Aires" (1931), podemos observar cómo los peones de campo que interpretan Vicente Padula y Jorge Infante "resuelven" ciertas situaciones en la Gran Ciudad utilizando su rebenque con naturalidad, tanto para llamar al encargado del hotel dando un lonjazo sobre el mostrador de recepción, o dirigir con golpecitos de atención al botones que carga con sus maletas, apartar al guarda de seguridad que les impide el paso en la puerta del teatro, o enfrentarse a una turba enfurecida cuando huyen con la actriz principal, a la cual han enlazado desde el palco.
Juan Gualberto Escayola Méndez (Juan Torora). 
Gentileza: Martina Iñiguez.
Un Gaucho Melenudo...

         Mucho antes de convertirse en un cantor profesional, o  tan siquiera soñar con grabar un disco, Carlitos cantaba por las noches en el Abasto, en la fonda "O’Rondeman", propiedad de los hermanos Traverso, donde recibió el apodo de "El Melenudo" ó "El Melenas". El menor de los Traverso, José "Cielito", se había enfrentado a cuchillo limpio con un cajetilla, Juan Carlos Argerich, y le había dado muerte. Tuvo que huir de la justicia y exhiliarse en Tacuarembó, en 1904, donde conoció a Amanda Escayola –sobrina de Carlos Escayola, prima de Juan Torora–, y convivieron en pareja por muchos años, administrando un par de casas de citas, en Tacuarembó y Montevideo.

         Bastante tiempo después, la madrugada del 11 de diciembre de 1915, El Melenudo festejaba su cumpleaños con unos amigos, en Palermo. A la salida del boliche, en confuso episodio, recibe un balazo. Salva su vida por milagro, y a la semana siguiente ya está participando de unos recitales que tiene comprometidos en el Teatro San Martín, en la obra "Juan Moreira", estrenada el mes anterior. En enero viaja a Uruguay, para dar otra serie de conciertos junto a Razzano. Según diversos testimonios, aprovechó la estadía en el país para visitar a Cielito Traverso y descansar en la tranquilidad de la hacienda de Don Pedro Etchegaray, en Valle Edén (Nota: su presencia en estos parajes fue confirmada por diversos protagonistas, entre ellos por el periodista Edmundo Guibourg, el boxeador Angelito Rodríguez, el compositor José Basso y la señora Tomasa Leguisamo, puestera del lugar que se encargó del cuidado del huésped. El hijo de doña Tomasa, Irineo, trabajaba allí como peón).

       Por esas fechas se publicaron en el diario sanducero “Periódico Gauchesco”, que editaba Juan Torora, unos versos donde el autor, ubicándose en la “Estancia Vieja” –nombre de un establecimiento del paraje Tambores, sobre las costas del río Queguay, en el límite entre Paysandú y Tacuarembó– le manda un gran saludo a un personaje típico del lugar, "El Manco Alejo", y al propio Juan Torora. Se presenta como "un ave cantora" y firma con el pseudónimo "El Gaucho Melenudo". Para Gonzalo Vázquez Gabor, y otros estudiosos, es muy probable que detrás del apodo y ese carácter jocoso y cordial se oculte la autoría de "El Melenudo" Carlos Gardel, por lo que juzgamos interesante reproducir aquí tales glosas:

              “Marca de la estancia vieja
              cayó parando la oreja
              ¡el taita ño Manco Alejo!
              Apriete esos cinco viejo
              que el gustazo que me ha dao
              no es para ser explicao
              sino en un abrazo juerte
              ya que me ofrece la suerte
              el tenerlo a nuestro lao.

              Lo vide ño Juan Totora
              y he cumplido con su encargo
              mientras tomaba un «amargo»
              y hacía vibrar la «sonora»
              le manda esta ave cantora
              un abrazo tan estrecho
              que le hará fruncir el pecho
              pa'dir recto al corazón
              y yo le envío un apretón
              que lo dejará maltrecho ...” 


       Según testigos de las tertulias políticas organizadas en la redacción del periódico "Por la patria" de Durazno, Juan Torora afirmaba que Gardel era su primo-hermano y que conservaba la placa de su primera grabación, regalada por el propio Zorzal.

       Más allá de cualquier polémica, lo que queda fuera de dudas es que la autoría de "El tirador plateado" pertenecía a Oscar Orozco, y al editor Juan "Torora" Escayola. El primero vivió hasta 1937 y el segundo hasta 1944. Ninguno reclamó jamás derecho alguno, ni a Gardel, ni a Razzano.
El Gaucho Gardel. Gentileza: Gardel.us
Una canción especial...

       "Sos mi tirador plateado" tiene, dentro de la discografía gardeliana, una significancia muy especial: fue la canción del debut, el primer estilo campestre que grabó en el Río de la Plata, y también fue el último.

        Aquel mes de abril de 1912, cuando la orquesta del Titanic se hundía sin dejar de tocar, en la otra punta del mapa comenzaba su andadura un cantor que pronto pondría voz al problemático y febril siglo XX. 




INFORMES EN AUDIO
Puede escuchar estas entrevistas haciendo clic en PLAY (círculo naranja).

A 100 años del debút discográfico de Carlos Gardel.

«Sos mi tirador plateado» (estilo, grabado en abril de 1912).

Entrevista 12 de octubre 2012, a Marcelo O. Martínez. Entrevistador: Carlos César Giana. Programa: El Buzón Carmín

 Carlos Gardel: su adn criollo

Entrevista 11 de diciembre de 2012  a Gustavo Laborde y el investigador Marcelo O. Martínez, especialista en el estudio de las canciones y los films del Zorzal Criollo.
NO TOQUE NADA. Programa periodístico al aire desde 2006
por Océano FM 93.9. Lunes a sábados de 8 a 12.
Conducción: Joel Rosenberg – Ricardo Leiva
Periodistas: Nausícaa Palomeque - Emiliano Zecca – Gabriel Farias
Producción: José Benítez – Nadia Piedra Cueva
Dirección: Joel Rosenberg – Carlos Tanco


http://www.oceanofm.com/no-toquen-nada


VOCABULARIO GAUCHESCO: 

Tirador: “Cinto de cuero con bolsillos donde llevan nuestros paisanos el dinero, el pañuelo, el yesquero con el pedernal y el eslabón, y otras cosas menudas. Los hay guarnecidos de monedas o botones de plata. Estos últimos, en realidad, son tiradores lujosos, que no todos los paisanos llevan” (Coluccio).

Chiripá: “(Del quichua chiri ‘frío’, y paj ‘para el frío’). Prenda que constituye parte de la indumentaria del gaucho. Es de forma cuadrilonga y para vestirla se pasa entre las piernas, sujetándose a la cintura por medio de una faja. Hace las veces de pantalón” (Coluccio).

Tuses: ‘tusas’, de tusar. “Tusa. Nombre que se da en nuestro país y en la mayor parte de América a las crines del caballo. En las provincias patagónicas y Buenos Aires se dice tuso o tuse” (Coluccio).

Tostado o tostao: ‘caballo de color oscuro’ (Enrique Flores). 

Prienda o prenda: 1. Ropa, vestimenta. 2. f. Mujer amada.

Chapeado o chapeao: “Son los arreos del caballo, lujosos o guarnecidos con chapas de plata o plata y oro” (Coluccio).  

Chapeado de paseo: arreos de lujo, que no se usan en labores o faenas.

Yapa: “La parte extrema del lazo que termina con la argolla” (Coluccio).

Sobeo: torzal, soga o lazo corto formado por dos o tres tiras de cuero crudo retorcido que le dan gran resistencia. Forma parte del apero de montar, por norma va sujeto al bozal o fiador, y el jinete lo utiliza para atar su caballo, para inmovilizarlo, ensillarlo, hacerlo pastar, etc.

Trienza: ‘trenza’. Lazo de cuero con un nudo corredizo mediante una argolla.

Arreador: “Azote semejante al rebenque pero de mango y lonja mucho más largos, utilizado para estimular a los animales arreados” (Coluccio).

Culandrillo o culantrillo: planta herbácea anual, ramificada. También se denomina apio silvestre, apio cimarrón, apiecillo ó aneldo. “Este helecho, también llamado Cabello de Ángel y Cabello de Venus, crece particularmente en todas las regiones serranas de nuestro país, donde existe un poco de humedad. Se utiliza en infusión de hojas, para calmar los dolores del pecho y favorecer la aparición de la menstruación” (Coluccio).

Parva: manera histórica de almacenar la paja y otros vegetales, a fin de disponer de ellos en el tiempo para la alimentación de animales. "Mies tendida en la era para trillarla, o después de trillada, antes de separar el grano" (R.A.E.).

Trillar: 1. Separar el grano de la paja triturando la mies esparcida en la era. 2. Caminito o sendero abierto entre las malezas. Cf. “Trillo. Huellas que quedan marcadas en el suelo tras el paso de los animales” (Chuchuy). “Trillo. [...] Rastrillada: Huellas de hombre o bestia en el campo [...]. Las haciendas arriadas lentamente por los indios han trillado estas huellas y dejado el hondo rastro que marcan las sendas; de ahí deriva el nombre de rastrilladas [...]. Algunas sendas miden cerca de un metro de hondura, como si la tierra hubiera sido labrada por la rueda de pesadas y chilladoras carretas” (Coluccio).

Lomillo: montura o recado primitivo usado en el Río de la Plata. Cayó en desuso hacia 1880. "Pieza del recado de montar; consistente en dos almohadas rellenas de junco o de totora, afianzadas a una lonja de suela, que se aplica sobre la corona" (R.A.E.).

Trabajo brasilero: se refiere al tipo de montura que se fabricaba en Brasil, forrada en anca de potro y vaqueta con bastos de suela y mandil. Trabajadas por hábiles manos, las caronas de arriba, es decir las de suela, solían revestirse con hermosos repujados.

Yesca: "Materia muy seca, comúnmente de trapo quemado, cardo u hongos secos, y preparada de suerte que cualquier chispa prenda en ella. 2. Cosa sumamente seca, y por consiguiente dispuesta a encenderse o abrasarse" (R.A.E.).

Yesquero: bolsita de cuero en que se lleva la yesca, el pedernal y el eslabón que producen la chispa que la enciende.


Bombachas: “Pantalones anchos y cómodos que se usan [...] para las labores del campo” (Coluccio).

Guacho /a: 1. "Huérfanos, sin padres, tanto personas como animales, extensivo a cosas para indicar que están solas, sin compañeras" (Malaret, Dicc.). " ‘Estar solo, desamparado’, ‘no tener apoyo’ ” (Coluccio). 2. "Animal tierno, ternero, potrillo y especialmetne cordero, que ha perdido la madre y se ha criado en las casas, con mimos, tomando leche a toda hora" (Saubidet).


Maniarte o manearte: 1. Enlazar, atar, maniatar. 2. Inmovilizar al caballo o res con el maneador (tira larga de cuero sobado, con una argolla en un extremo). 3 f. Por extensión: permanecer unido sentimentalmente a un lugar, persona, cosa o situación.

Gachito: disminutivo de gacho. 

Gacho: "1. Novillo o toro cuyas aspas van inclinadas hacia abajo. / 2. "Algunos paisanos llaman así al sombrero, sobre todo cuando se usa con las alas gachas" (Saubidet). El sombrero gacho es el chambergo ("slouch" en inglés) usado con las alas hacia abajo, agachadas o "gachas". También se llama así en España a los toros que tienen los cuernos bajos o caídos. Es posible que el término genérico "gacho" para sombrero derive de este tipo de chambergo.

Bortón: casa rural, repartida en dos plantas. Se compone de una terraza, un jardín, un corredor, un huerto, un salón, baño y habitaciones.  



Recordar que: 

Una de las mejores alegrías de publicar en internet es que, a diferencia de un libro, la información expuesta puede ser corregida, aumentada o corroborada por multitud de lectores, de todas partes del mundo, depurando datos, hasta obtener una obra colectiva, con resultados valiosos y duraderos. 
El mejor premio para este esfuerzo son sus comentarios, sus críticas y aportes. 


Desde ya muchas gracias a tod@s,


Marcelo O. Martínez  

PD: Son muchos los agradecimientos que debo expresar, pero me es imposible dejar de citar a D. Alberto Bardi, quien me sugirió escribir este artículo, al cumplirse el primer siglo de la grabación; a D. Gonzalo Vázquez Gabor, investigador y descendiente de la familia Escayola, a D. Nelson Sica Dell'Isola, presidente de la Academia del Tango de Uruguay. A Da. Martina Iñiguez, que me acercó fotografías y el material analizado por D. Armando Lofiego. También una especial mención para D. David F. Martín, que me posibilitó reconstruir los versos originales de "Retruco", publicados en el año 1900. Sin la calidad, abundancia y novedad de la información aportada de forma desinteresada, sin su ayuda, este artículo hubiese sido muy distinto (y menos reconfortante).

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